La última partida de póker a bordo: los sobrevivientes del accidente aéreo de Lynyrd Skynyrd comparten sus recuerdos

Descubra la última partida de póker a bordo del avión de Lynyrd Skynyrd antes de la trágica catástrofe de 1977: recuerdos de los sobrevivientes y detalles de aquella noche fatídica.

El 20 de octubre de 1977 fue un día que cambió para siempre la vida de Craig Reed. Aquella noche, el técnico de escenario de 26 años, que llevaba cuatro años trabajando con Lynyrd Skynyrd, estaba sentado en la parte trasera del avión privado de la banda, volando a 1,800 metros sobre los bosques de Misisipi, y participaba en una de las partidas de póker más intensas de su vida. En compañía de músicos y miembros del equipo, con un porro en la mano y resaca de la noche anterior, Reed iba ganando unos $1,700: las apuestas eran realmente altas. Pero pronto esa partida se convirtió en la última, no solo para él, sino también para la banda: minutos después, el avión perdió ambos motores y se estrelló, llevándose la vida de miembros clave del grupo y convirtiendo una simple partida de póker en una página trágica de la historia del rock. Contexto: la banda Lynyrd Skynyrd y su camino hacia la leyenda del rock Para 1977, Lynyrd Skynyrd estaba en la cima de su carrera. La banda, formada por adolescentes de barrios obreros de Jacksonville, Florida, ya había lanzado éxitos inmortales como "Sweet Home Alabama" y "Free Bird", y el 17 de octubre de 1977 —apenas tres días antes de la catástrofe— presentó su quinto álbum, Street Survivors . En ese periodo, los músicos recorrían Estados Unidos en aviones privados, actuaban en los escenarios más grandes y compartían cartel con gigantes como The Who y REO Speedwagon. Craig Reed conoció a la banda en 1973, cuando les ayudó a descargar el equipo en Kent, Ohio, durante la gira de su álbum debut. Su profesionalismo y dedicación lo convirtieron en miembro principal del equipo técnico. Entre otras figuras clave relacionadas con la banda estaban: Ronnie Van Zant — líder y vocalista, que tenía 29 años al momento de la tragedia; Gene Odom — jefe de seguridad, amigo de la infancia de Van Zant y experimentado jugador de póker; Mark Howard — técnico de luces de Houston, Texas, de 25 años; Gary Rossington — guitarrista, uno de los fundadores de la banda; Rickey Medlocke — futuro guitarrista de la banda, que en 1971 fue baterista del grupo y en 1996 regresó ya como guitarrista. En una entrevista con PokerNews, Medlocke recordaba que todos los miembros crecieron juntos en el lado oeste de Jacksonville, tocaban en clubes juveniles, y así nació su amistad y unión creativa. Póker a bordo: tradición y particularidades de las partidas de Lynyrd Skynyrd El póker se volvió parte inseparable de la vida de la banda durante las giras. En los vuelos entre ciudades —ya fuera de Springfield a Chicago o de Anaheim a Las Vegas— músicos y equipo mataban el tiempo en las mesas de cartas. Según Reed, las partidas eran variadas: Five Card Stud , Five Card Draw , Seven Card Stud , Acey-Deucey , No Peek : el formato lo elegía el dealer y las apuestas empezaban con un ante de $5 o $10, lo cual era bastante alto para una partida casera. El pozo en estas partidas podía crecer rápidamente de $200 a $400, y tras una mano afortunada, hasta $800. Entre los jugadores más experimentados estaban Reed y Gene Odom, quien, según Reed, era un verdadero "shark": un jugador experimentado, acostumbrado a las partidas clandestinas de Jacksonville. Odom, a diferencia de los demás, no bebía ni fumaba, pero solía quejarse de que el humo a su alrededor le hacía perder concentración. Muchos músicos, incluyendo a Van Zant y el guitarrista Gary Rossington, también amaban el póker, pero, según Odom, jugaban más por diversión y no siempre conocían bien las combinaciones y la estrategia. "Jugaban solo para pasar el rato, no por interés profesional", recordaba. En la cabina del avión había varias zonas: en la parte trasera, la mesa de póker; en el centro, un espacio para ver películas; y en la parte delantera, un lounge para conversar y hablar de música. Para algunos miembros del equipo, como Mark Howard, el póker era simplemente una alternativa cómoda a ver películas: "No había mucho más que hacer, salvo jugar al póker", decía. Últimas señales de alarma: problemas con el avión Al inicio de la gira de otoño de 1977, muchos miembros del grupo tenían dudas sobre el estado del Convair CV-240 alquilado. Según el informe de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, el avión tenía ya 30 años y más de 29,000 horas de vuelo. Aerosmith consideró usar ese avión para su gira, pero lo descartó por dudas sobre su seguridad. Días antes de la tragedia, Mark Howard fue testigo de cómo una llama de unos dos metros salió del motor derecho durante el despegue en Greenville. A pesar del susto, el avión aterrizó sin problemas y la banda dio el concierto, pero muchos miembros del equipo y músicos protestaron contra el siguiente vuelo. Especialmente preocupada estaba la corista Cassie Gaines, quien luego falleció en el accidente. La decisión de volar la tomaba Van Zant —él eligió arriesgarse. Curiosamente, Rickey Medlocke, que en ese momento no formaba parte de la banda, estuvo a punto de unirse a la gira por invitación de Van Zant, pero a último momento tuvo que rechazar por compromisos con su grupo Blackfoot. En una conversación con Van Zant escuchó: "Hermano, lo entiendo, nos vemos después". La tragedia del 20 de octubre: lo que ocurrió a bordo El vuelo de Greenville a Baton Rouge despegó a las 16:02 hora central. Músicos y equipo se acomodaron en la cabina: algunos descansaban, otros veían películas, y cuatro ocuparon sus lugares habituales en la mesa de póker plegable en la parte trasera derecha. Según distintos recuerdos, en la última partida estaban Craig Reed, Mark Howard, el técnico de luces Steve Lawler, el manager de gira Ron Eckerman, y posiblemente Gene Odom y el técnico Mark Frank. Esta vez no jugaban por dinero en efectivo, sino por fichas. El último juego fue Three Card Guts , un juego de cartas donde cada uno busca la mejor combinación de tres cartas. En estas partidas, los pozos crecían rápido, y Reed comentaba que iba ganando unos $1,700. Howard también recordaba que tenía muchas fichas: "Yo iba ganando, y me da igual lo que digan —yo iba ganando". A las 18:45, los pilotos informaron a los controladores que se habían quedado sin combustible por el mal funcionamiento de los motores. El baterista Artimus Pyle corrió a la cabina gritando que ambos motores se habían detenido. La partida se interrumpió, pero Reed, aún sin comprender la gravedad de la situación, preguntó cómo iban a repartir las fichas. Howard recordaba: "Agarré un puñado de fichas y las lancé al fondo del avión diciendo: '¡Al diablo con estas fichas!' —y luego simplemente me senté, listo para morir". Odom empezó a correr por la cabina, abrochando a todos y dando instrucciones para prepararse para el aterrizaje de emergencia. Reed, que al principio incluso se reía, comprendió la gravedad y arrancó la mesa de póker de la pared para que no se convirtiera en un objeto peligroso en el impacto. Lo último que escuchó antes de entrar en coma fue el sonido de las copas de los árboles, seguido de fuertes golpes: el avión se estrelló en el bosque. Consecuencias del accidente: pérdidas, supervivencia y memoria Según el informe oficial, tras el último contacto con los controladores, el avión cayó en un denso bosque cerca de Gillsburg, Misisipi. Al impactar contra árboles de hasta 24 metros de altura, ambas alas se desprendieron y quedaron a decenas de metros del fuselaje. Fallecieron Ronnie Van Zant, la corista Cassie Gaines, el guitarrista Steve Gaines, el manager Dean Kilpatrick, y los pilotos Walter McCreary y William John Gray. Craig Reed pasó 12 días en coma, despertando con una conmoción cerebral, múltiples fracturas y un tubo en el pecho. No recordaba lo sucedido hasta que los médicos le explicaron que había sido víctima de un accidente aéreo. Mark Howard, con fractura de cráneo, permaneció consciente y recordaba cómo sacaban a los miembros de la banda y el equipo en camillas y los cargaban en camionetas, ya que la ambulancia no podía llegar por la densidad del bosque. La investigación determinó que el accidente fue "supervivible" para los pasajeros en la parte trasera, ya que no hubo incendio y parte del fuselaje se mantuvo intacto. Esto se debió a que en el momento del impacto ya no quedaba combustible en los tanques. Como señaló Reed, "el lugar más seguro era detrás del ala", justo donde estaban los jugadores en la mesa de póker. Sin embargo, nadie salió ileso. Gene Odom, expulsado del avión al intentar volver a su asiento, perdió la visión del ojo izquierdo por una quemadura de fósforo del sistema antihielo, sufrió quemaduras en la cara y manos, y fracturas en cuello y espalda. Su recuperación duró tres años. Lamentablemente, a Odom le faltaban solo 80 horas para recibir su pensión. Después trabajó en la construcción, hasta que en 1990 sufrió otra grave lesión. La banda Lynyrd Skynyrd dejó de existir, pero en 1986 fue reconstituida con Johnny Van Zant, hermano menor de Ronnie, como vocalista. Gary Rossington lideró la nueva formación, y Rickey Medlocke regresó en 1996 y sigue tocando hasta hoy. Medlocke confesó que a menudo pensaba: "Quizá, si hubiera estado con ellos, podría haber cambiado algo". Sin embargo, una conversación con Rossington, quien se retiró en 2021 y falleció en 2023, le ayudó a dejar atrás esos pensamientos: "Rickey, si Ronnie decidía algo, era imposible hacerlo cambiar de opinión. Así que estabas destinado a estar aquí ahora, y no entonces". Memoria y vida tras la tragedia: destinos de los sobrevivientes Hoy, Lynyrd Skynyrd sigue de gira por Norteamérica, reuniendo a miles de fans en conciertos, incluso en Las Vegas, en el Pearl Theater del complejo Palms Casino Resort. "Ahora en Canadá llenamos arenas completas", compartía Medlocke en una entrevista con PokerNews en septiembre de 2023. Los sobrevivientes del equipo también mantienen el contacto. Mark Howard, que dirige el canal de YouTube True Backstage and Road Stories, en octubre de 2023 planeaba asistir al 48º aniversario del accidente: en el lugar de la tragedia se realiza un encuentro con música en vivo, jam sessions y velas en memoria. "Nos sentamos, tomamos cerveza, nos divertimos, conversamos —la gente se nos acerca, pide autógrafos, quiere fotos. Es divertido", contaba Howard. Craig Reed, tras salir del hospital, cerró su historia con Lynyrd Skynyrd igual que la empezó: recorrió cientos de millas en una furgoneta alquilada desde Jacksonville hasta Ohio, a pesar de las costillas y el brazo rotos. Después trabajó con Journey, Foreigner, The Marshall Tucker Band, con quienes también jugaba al póker en las giras. En 2006 se jubiló y desde entonces solo juega blackjack en la computadora, además de conducir el programa de YouTube The Stoned Roadie Show, donde comparte historias de la vida en gira con bandas de rock estadounidenses. A pesar de lo vivido, Reed no perdió el interés por volar: se aficionó a los simuladores de vuelo e incluso planea un vuelo de cuatro horas a Misisipi en el avión de un amigo. "Me dejará pilotar un poco, pero no mucho —no soy piloto. El simulador solo da lo básico. Al principio los aterrizajes eran muy difíciles, pero ahora son pan comido", contaba. ¿Qué significa esto para los jugadores de los clubes PPPoker? La historia de la última partida de póker a bordo del avión de Lynyrd Skynyrd no es solo una página trágica en la historia del rock, sino también un recordatorio de cómo el póker une a personas de las más diversas profesiones y destinos. Para los jugadores de los clubes PPPoker, esta historia puede ser una invitación a reflexionar sobre el valor de la convivencia en la mesa, la capacidad de disfrutar el juego y apoyarse mutuamente no solo en las victorias, sino también en los momentos difíciles. El póker en manos del equipo de Lynyrd Skynyrd no era tanto una competencia profesional, sino una forma de acercarse, pasar el tiempo, distraerse de las preocupaciones y crear un ambiente de unidad. En los clubes PPPoker, esta cualidad es especialmente importante: incluso si juegas online, valora la oportunidad de conversar, compartir historias, apoyar a los nuevos y compartir la alegría de la victoria o la decepción de la derrota. Por último, la historia recuerda que en la mesa de póker, como en la vida, mucho depende del azar y de los giros inesperados. Saber mantener la calma, no perder la compostura en situaciones de estrés y fomentar el espíritu de equipo son cualidades que servirán a cualquier participante de los clubes PPPoker. ¡Que tus partidas sean no solo emocionantes, sino también verdaderamente amistosas!