Cómo jugué al póker con mi padre en la frontera con Corea del Norte
Connor Richards comparte una experiencia única jugando una partida de póker con su padre justo en la frontera con Corea del Norte. Descubre cómo se desarrolló este juego tan inusual.
A principios de septiembre, en una mañana soleada y húmeda, Connor Richards —editor senior de PokerNews y presentador del pódcast Life Outside Poker, tres veces nominado a los Global Poker Awards por sus reportajes— se encontró en un lugar poco habitual para una partida de póker. A más de 9.600 kilómetros de su hogar en Las Vegas, estaba sentado en un banco de madera en el parque Imjingak, situado justo en la frontera con Corea del Norte, a pocos kilómetros de uno de los países más cerrados y aislados del mundo. Esta frontera —la Zona Desmilitarizada (DMZ)— es considerada la más fortificada del planeta. Póker en la frontera con Corea del Norte: cómo empezó todo El motivo del viaje de Connor a Asia fue laboral: cubría la serie Triton ONE en la isla de Jeju (Corea del Sur) y luego pasó unos días en Seúl. Al enterarse de la posibilidad de visitar la DMZ —la tristemente célebre frontera a la que solo se puede acceder en excursiones organizadas—, no pudo resistirse. Para la mayoría de los viajeros, es la distancia más cercana a Corea del Norte, uno de los países más herméticos, al que Human Rights Watch califica como «uno de los más represivos del mundo». Recientemente, Corea del Norte celebró su 80º aniversario mostrando un nuevo misil balístico intercontinental, lo que solo aumentó el interés por la región. El colega de Connor, Eliot Thomas, le propuso jugar una partida de póker durante la excursión. Sin pensarlo mucho, Connor compró la primera baraja que encontró y se dirigió al norte. Excursión por la DMZ y preparación para una partida inusual Connor realizó el tour por la DMZ junto a su padre, quien fue quien le enseñó a jugar al póker. El grupo iba acompañado de un joven guía muy enérgico, que durante los 40 minutos de trayecto en autobús desde Seúl relató la historia de Corea del Norte: desde la cruenta Guerra de Corea de los años 50 (que, formalmente, aún no ha terminado) hasta la actualidad bajo el liderazgo de Kim Jong-un, marcada por el programa nuclear y graves violaciones de derechos humanos. La primera parada de la excursión fue el parque Imjingak, construido en los años 70 como símbolo de esperanza para la reunificación de Corea. Entre los participantes predominaban los europeos, pero el parque estaba lleno de coreanos, para quienes este lugar está ligado a recuerdos trágicos de la guerra. Una anciana, por ejemplo, se fotografió junto a un monumento dedicado a las familias separadas por el conflicto. En el parque se encuentra el puente Dokgae, un puente ferroviario sobre el río Imjin que antes de la guerra unía Corea del Sur y Corea del Norte, pero fue destruido durante los combates. Fue allí donde Connor y su padre decidieron jugar una partida de póker. Lugar de juego y ambiente Se acomodaron en un estrecho banco de madera sobre el restaurado puente Dokgae. Alrededor, árboles verdes, arbustos, nenúfares y una naturaleza prácticamente intacta, preservada gracias a la ausencia de actividad humana en la zona. Sin embargo, los recordatorios de la tragedia de la guerra estaban por todas partes: los pilares de hormigón del puente aún están marcados por impactos de bala, y una de las placas señalaba «lo terrible que fue la Guerra de Corea». Elección del formato y accesorios para la partida Como el banco era demasiado estrecho para juegos de flop habituales (como Texas Hold’em), Connor eligió el formato 2-7 Triple Draw. Es una modalidad de póker de descarte donde el objetivo es formar la combinación más baja posible de cinco cartas, y los jugadores pueden cambiar cartas hasta tres veces. Para ambientar la partida, usaron billetes de recuerdo de Corea del Norte, comprados en la tienda de souvenirs del parque, además de fichas de póker de un casino de Seúl. Desarrollo de la partida: manos y resultado El tiempo era limitado —pronto debían regresar al autobús—, así que Connor organizó rápidamente un match al mejor de cinco manos (best-of-five) en formato heads-up (uno contra uno). En la primera mano ganó Connor: su padre no pudo superar la combinación 10-7 que Connor formó tras el segundo descarte. La segunda mano fue para el padre: hizo «pat» (es decir, no cambió cartas en la última ronda) con una combinación 8-5. En la tercera mano volvió a ganar Connor, también haciendo «pat» con 8-5. La cuarta mano fue nuevamente para el padre: Connor recibió un as y su padre se quedó con 10-7, llevándose la victoria. En la mano final, Connor cambió dos cartas, el padre una; luego Connor tomó otra y el padre se mantuvo. En el último descarte se repitió la situación: Connor formó 9-6 y el padre 10, así que el match fue para Connor. La victoria en un lugar tan simbólico no podía evitar evocaciones: precisamente en una tierra donde la guerra separó a millones de familias, padre e hijo reforzaron su vínculo familiar a través del póker, una tradición que une generaciones. Esto cobra especial significado en un parque concebido como símbolo de esperanza para la reunificación de Corea. Tras la partida, Connor se tomó una foto como ganador con su premio —5.060 wones norcoreanos— y ambos se apresuraron a volver al autobús para continuar la excursión y conocer aún más de cerca el régimen aislado. Viaje por la DMZ: una mirada a Corea del Norte Al salir del parque Imjingak, el grupo entró oficialmente en la Zona Desmilitarizada. En el puesto de control, un militar surcoreano revisó los pasaportes y la lista de pasajeros, tras lo cual el autobús pudo continuar hacia el norte. La primera parada en la DMZ fue el Tercer Túnel de Agresión, uno de los cuatro túneles inacabados que, según la versión oficial, fueron excavados por soldados norcoreanos para invadir el sur. Los excursionistas se pusieron cascos, pasaron por un detector de metales y descendieron a una cueva húmeda que lleva al punto más cercano a Corea del Norte al que se puede llegar sin cruzar la frontera. Después, el tour los llevó al Observatorio Dora, un mirador elevado desde el que, a través de telescopios, se podía ver Corea del Norte: el monte Songaksan, interminables colinas verdes y el pueblo de Kijong-dong, construido, según se cree, con edificios vacíos. Póker en Corea del Norte y del Sur: contraste En Corea del Norte, gobernada por un régimen totalitario, el póker prácticamente no existe en la vida cotidiana: el país está completamente aislado, viola los derechos humanos y prohíbe cualquier contacto con el exterior. Sin embargo, en 2018 hubo informes de que hackers norcoreanos cometieron fraudes en el póker online. Según Axios, el régimen utiliza los ingresos del cibercrimen para compensar las sanciones. En Corea del Sur, en cambio, existen algunos lugares legales donde los turistas pueden jugar al póker. Connor aprovechó la oportunidad y visitó el Paradise Casino Walkerhill en Seúl, donde jugó una partida de cash con ciegas de $1/$2 (equivalente en wones coreanos) y logró ganar varios cientos de dólares. Según él, la partida fue no solo rentable, sino también muy agradable, aunque la partida al aire libre en la frontera más fortificada del mundo será la más memorable para él. Tabla del torneo y resultados del match en el puente Dokgae Nº de mano Ganador Combinación Comentarios 1 Connor Richards 10-7 Victoria tras el segundo descarte 2 Padre de Connor 8-5 (pat) El padre no cambió cartas en la última ronda 3 Connor Richards 8-5 (pat) Connor no cambió cartas en la última ronda 4 Padre de Connor 10-7 Connor recibió un as y perdió 5 Connor Richards 9-6 Connor cambió dos cartas, luego una; el padre se mantuvo Resultado final: Connor Richards ganó por 3:2, llevándose como premio 5.060 wones norcoreanos. Contexto: la serie Triton ONE y el póker en Corea del Sur La visita de Connor Richards a Corea estuvo relacionada con la cobertura de la serie Triton ONE en la isla de Jeju. Triton Poker es una de las series de torneos high roller más prestigiosas del mundo, que atrae a la élite de la comunidad del póker. Tras su trabajo en la serie, Connor pasó tiempo en Seúl, donde conoció la escena local del póker visitando el Paradise Casino Walkerhill. Es uno de los pocos lugares en Corea del Sur donde los extranjeros pueden jugar póker legalmente. A diferencia de Corea del Norte, donde el póker prácticamente no existe, Corea del Sur ofrece a los visitantes la posibilidad de jugar tanto partidas de cash como torneos, lo que la convierte en un destino atractivo para los turistas del póker. ¿Qué significa esto para los jugadores de clubes PPPoker? Para los miembros de los clubes PPPoker, esta historia no es solo una aventura fascinante, sino también una invitación a reflexionar sobre lo universal que es el póker y cómo une a las personas incluso en los lugares más insólitos y cargados de historia. El póker no es solo competición, sino también una forma de fortalecer lazos familiares, conocer la cultura de otros países y ver el juego desde una nueva perspectiva. La lección práctica para los jugadores de PPPoker: no se limiten a los formatos y lugares habituales. Experimenten con diferentes variantes de póker, prueben nuevos escenarios (como heads-up, juegos de descarte), utilicen accesorios temáticos; todo esto hace que la partida sea más interesante y memorable. Incluso una simple partida fuera de la mesa tradicional puede convertirse en un evento que recordarás durante años. Además, la experiencia de Connor demuestra que incluso en países con acceso limitado al póker se puede encontrar la oportunidad de jugar, ya sea en una partida casera en un banco o visitando un casino legal. Para los miembros de PPPoker, es un recordatorio: valoren la libertad de elección que ofrece la plataforma online y aprovéchenla para ampliar su horizonte de póker, socializar y compartir experiencias con jugadores de todo el mundo.